Nuevamente me vestí para Él imaginario

Use una blusa negra de talla pequeña donde el primer botón superior apenas cierra… mientras tanto frente al espejo, imaginaba una nueva historia:

Un mensaje… “si no tienes planes hoy vamos por un café” le decía, mientras él me respondía, “con gusto pasó por ti a las 2”.  Mensaje corto, respuesta corta, sin tanta vuelta… 

Al vernos él siempre se fijaba en mi pelo y mi sonrisa pero esta vez dirigió su mirada a un detalle diferente, veía mi blusa, a lo que no dudo en hacer un comentario: “parece que te ajusta”, “sí” le respondí, “pero si eso te incomoda puedo abrirla…” Fue así que desabroche el primer botón, lo que dejó ver un poco de encaje de mi brazier… el sorprendido se rió y continuamos con nuestra conversación.

Igual que siempre risas iban y venían… sin embargo algo diferente detecte esta vez, a momentos mordía sus labios.  El y yo sabíamos que nos deseabamos pero como siempre nadie se atrevía a dar el primer paso.   

Tras pagar la cuenta del café y caer la tarde me dijo : “que tal si vamos por unos tragos y quién sabe después a un lugar más acogedor (rio)…” Yo no dije nada solo sonreí y con un gesto en mi cara dije sí.

Mientras caminaba su mirada se dirigía a mis labios, tras subir al auto agarró mi mano y me quedó viendo como pidiendo autorización, yo sonreí y seguimos el camino. 

Fuimos a parar a un antro, un bar con poca gente pero mucho ambiente.  Pedimos vino tinto, entre dos copas y un par de canciones la noche seguía su curso…  hasta que en un momento inesperado me pidió cerrar mis ojos, temerosa lo hice y fue ahí que sentí un dulce beso en mi frente.  Abrí mis ojos y mi sonrisa sin palabras transmitía lo que pensaba. Inmediatamente tomé su mano y lo lleve a bailar, sonaba en ese momento música tropical, mi cuerpo y su cuerpo se rozaban, intensas miradas del uno al otro nos acompañaban, hasta que acercó su boca a mi cuello y con un suave susurro me dijo: “te deseo”, tomó mi mano, yo cogí mi cartera y salimos del lugar como con prisa sin saber a donde íbamos a parar. 

Antes de llegar al auto me empujo contra la pared del callejón y me dió un beso apasionado que aún puedo recordar!

En pleno beso, sonó mi celular en el mundo real y mi historia tuvo que terminar, era un cliente con una solicitud del trabajo, así que deje de verme al espejo, sonreí, abrí mi primer botón, tomé mi chaqueta, pinte mis labios de rojo y me fui a trabajar.

Al mal tiempo, labios rojos !!!

Les gusto!  Déjenme saberlo en los comentarios y suscríbanse a mi blog para conocer más historias.