Ahora solo me queda imaginar…

Fin de semana de interrogantes, de imaginar lo que pudo ser pero que por cobarde lo deje pasar… esta vez negué su invitación en el mundo real…

Me encuentro sentada junto a mi café, viendo las fotos de aquella que esta vez ocupo mi lugar… y mientras meso la cuchara imagino con nostalgia una nueva historia que contar:

Tome un tren destino al punto de nuestro encuentro, al llegar el me recibía con una sonrisa y los brazos abiertos.

Tomamos un taxi camino al hotel donde me hospede y quedamos en vernos después de las 6.

Sola en mi habitación los nervios y la ansiedad por él me inundaban, tome una ducha para relajarme, mientras el agua caliente y el vapor rozaba mi cuerpo… un golpeteo interrumpió mi baño, tome la toalla y la envolví en mi cuerpo, las gotas escurrían mientras con mis pies mojaba el piso, sin embargo apresure mi paso tras el insistente sonido.

…Alguien tocaba mi puerta, arregle mi toalla y con recelo la abrí… Era él!!!

Sorprendida y un tanto ansiosa, coloque mi cabello tras la oreja y dije: “si? te puedo ayudar” la primera frase tonta que vino a mi.

El titubeo y solo deslizo su mirada de pies a cabeza como si se tratase de un scan… “se te olvido esto…” dijo, mientras mordía suavemente su labio.

Ambos nos quedamos parados viéndonos, tal vez dos minutos pasaron… pero a nosotros se nos congelo el tiempo. En eso reaccioné, me despedí con prisa, cerré la puerta en su cara y tras su visita, me lance a la cama.

El tiempo corría y yo seguía en mi cama pensando, soñando, imaginando otros posibles desenlaces… hasta que vi el reloj, era tarde! así que apresurada me levante, tome mi vestido rojo, me maquille y salí al punto de encuentro.

El lugar que nos esperaba era un tanto ostentoso, sin embargo sabia que mi vestido rojo hablaba por si solo, segura baje las escaleras y ahí estaba el, todo radiante vestido de negro y con una sonrisa que iluminaba el salón.

Me tomo del brazo y sin decir nada caminamos sin prisa, como si tan solo el y yo estuviésemos en aquel lugar.

De pronto saludos venían, saludos iban, al parecer muchos lo conocían, yo solo asentaba con una sonrisa mientras le seguía el paso, en cuestión de minutos se me perdió de vista, a lo lejos lo vi junto a una mujer que lo abrazaba… los celos me envolvieron pero mi orgullo peso más, fui a la barra tome un martini y mientras disimulaba mi enojo, un hombre susurro a mi oído: “Me Recuerdas… porque yo si a ti”, en ese momento una sonrisa picara salió de mi rostro, como olvidar esa voz, era Juan, un antiguo desliz que nunca pensé volver a ver, sobretodo porque la única noche que nos vimos, el infierno toco tierra… una de esas aventuras que recuerdas pero prefieres dejar atrás.

Mi único pensamiento fue: “Perfecto… llegaste en el momento justo”, mientras lo veía con una sonrisa coqueta.

Tras mi posible aceptación… el no dejó pasar el momento, me tomó de la mano y me llevó sin rumbo cierto, yo vengativa lo seguí, sin importarme nada, ni nadie… en eso! mi cita de la noche me jalo de la cintura y sin decir palabra me beso, un beso apasionado que aún recuerdo…

Juan, al ver eso, absorto y un tanto enfurecido salió del salón.

Al terminar el beso me dijo: “vamos… tu y yo tenemos algo pendiente que no incluye ropa ni otros invitados… “

Sin titubear salí con él… y mientras imagino que corremos con afán, debo regresar al mundo real… porque la furia me gana y aunque me cueste aceptar… hoy me cuesta imaginar y me revienta ver las fotos de la otra que ocupó mi lugar !